John Bubbles: «el padre del Rhythm Tap»

En los más de tres años de vida del blog ya he tenido ocasión de hablar de algunos bailarines notables de jazz, como Norma Miller o Harry Fleming. No obstante, el apartado de bailarines es uno de los que tengo más desatendidos. Quiero reparar este agravio comenzando una serie dedicada a los grandes bailarines clásicos de jazz, comprendiendo en esta categoría tanto a los bailarines de claqué (o, si lo preferís, tap) como a los que destacaron en el baile individual (solo jazz) o en pareja (lindy hop, balboa, etc.).

Y para comenzar esta serie os presento a uno de los más destacados. Se trata de John William Sublett, conocido por el nombre artístico de John Bubbles. Claquetista o bailarín de tap, además de actor y cantante, John Bubbles fue un bailarín revolucionario en su tiempo y las grabaciones que se conservan de él son una verdadera inspiración tanto para los bailarines de claqué como para los bailarines de jazz, en general.

Nació en Louisville (Kentucky) en 1902, aunque siendo muy pequeño su familia se trasladó a Indianápolis (Indiana). En torno a 1915, cuando contaba con solo 13 años de edad, formó pareja artística con Ford L. “Buck” Washington, de 9 años. Buck tocaba el piano, Bubbles cantaba y también bailaba. El dúo “Buck & Bubbles” tuvo mucho éxito en el circuito del vodevil y en 1919 decidieron probar suerte en Nueva York. Allí lograron abrirse un hueco en el mundo del espectáculo, llegando a actuar en el Palace Theatre, la meca del vodevil, en 1922.

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Su consagración en Broadway vino con su intervención en el musical Lew Leslie’s Blackbirds of 1930 (espectáculo de artistas afroamericanos, con música de Eubie Blake y con la participación de Ethel Waters, The Berry Brothers y Bill Bailey, entre otros). Al año siguiente fueron contratados para otro mítico espectáculo, esta vez integrado por artistas blancos: Ziegfeld Follies of 1931. Hay que precisar que lo habitual en la época, y durante mucho tiempo, era la segregación también encima del escenario; es decir, los espectáculos musicales de este tipo solían ser representados por artistas blancos o negros, siendo muy excepcional la mezcla de artistas.

En 1935, el propio George Gershwin eligió a John Bubbles para que interpretase el rol de Sporting Life en el estreno de su ópera Porgy and Bess, a pesar de que no sabía leer música. En 1963, participó en una de las grabaciones de referencia de la ópera, la dirigida por Skitch Henderson y protagonizada por Leontyne Price y William Warfield.

El dúo Buck and Bubbles ostenta otro curioso récord. Fueron los primeros artistas afroamericanos en actuar en televisión. Fue en 1936, para la recién creada televisión británica, la BBC, en una actuación grabada en el Alexandra Palace de Londres.

Presencia en el cine y en televisión

John Bubbles participó, habitualmente junto con su compañero Buck, en hasta doce películas, las más famosas: el corto High Toned y los largometrajes Varsity Show, A Cabin in the Sky, Atlantic City y A Song Is Born.

En todas ellas destacan por sus brillantes interpretaciones musicales, siempre con un carácter cómico o humorístico.

En High Toned (1930), un cortometraje realizado principalmente por actores afroamericanos, el dúo desempeña un papel protagonista. Aunque no es propiamente una película musical, sí tiene algunos números de baile. Aquí podemos verlo completo:

Varsity Show (1937) es una comedia musical dirigida por William Keighley y protagonizada por Dick Powell, que cuenta también con la participación musical de Fred Waring y los Pennsylvanians. El dúo Buck and Bubbles realiza diversas intervenciones:

En A Cabin in the Sky (Una cabaña en el cielo, 1943) película protagonizada por Ethel Waters y Lena Horne, entre otros, John Bubbles interpreta el papel de Domino Johnson, un jugador con pocos escrúpulos que termina matando a la pareja protagonista. Antes de eso realiza una brillante interpretación del tema “Shine”, acompañado por Duke Ellington y su orquesta.

Y en otra escena impagable de la misma película termina bailando lindy hop con Ethel Waters (la película cuenta también con una memorable escena grupal de lindy hop).

Atlantic City (1944) es también una comedia musical dirigida por Ray McCarey y que cuenta con la participación de Louis Armstrong, Paul Whiteman y Dorothy Dandridge, entre otros. Buck and Bubbles intervienen en esta famosa escena:

En A Song Is Born (Nace una canción, 1948), una divertida película en la que participan un montón de músicos de jazz, como Benny Goodman, Louis Armstrong o Lionel Hampton, el dúo interviene en una escena cómica en la que dan una lección de música moderna a un grupo de académicos encargados de escribir una enciclopedia musical.

Buck” Washington falleció prematuramente, en 1955, y desde entonces John Bubbles prosiguió su carrera en solitario. Así podemos verle en dos curiosas películas alemanas de 1955: Ball im Savoy (Baile en el Savoy) y Liebe, Tanz und 1000 Schlager (Amor, baile y 1000 hits), protagonizadas por la cantante y también bailarina Caterina Valente:

Además del cine, apareció en diversos programas de televisión, como en el programa American Musical Theatre Reviews en 1960. En la primera se recoge una entrevista con el artista, seguida por un número de claqué. En la segunda canta “I Can’t Give You Anything But Love” y termina dando una clase magistral de charlestón.

Apareció asimismo en el Show de Dean Martin, en 1965:

y en el famoso Show de Lucy, junto a Mel Tormé, en 1967:

Estilo y legado

John Bubbles fue un innovador dentro del mundo del claqué. Se le conoce como “the father of Rhythm Tap, por haber incorporado al baile los acentos y sonidos realizados con el talón (heel), logrando así una mayor libertad rítmica y un estilo más sincopado, en oposición al estilo más clásico, representado por Bill Bojangles Robinson, basado en los taps realizados con la puntera (toe) del zapato.

Según Marshall y Jean Stearns, este nuevo estilo se caracterizó también por cambiar el acento rítmico de «dos por compás» (two-to-a-bar) a «cuatro por compás» (four-to-a-bar), de forma similar a la innovación rítmica que supuso el swing respecto del jazz tradicional, pero anticipándose quince años a la misma. Dicho cambio suponía una mayor complejidad para el bailarín de tap, que tenía que llenar con el sonido de sus pies el vacío que se creaba con este cambio rítmico.

A la vez, John Bubbles gustaba de ampliar sus esquemas rítmicos más allá de los clásicos ocho compases, anticipando así la prolongada línea melódica del jazz cool de décadas más tarde.

Bubbles mostraba una aproximación informal a los complicados pasos que ejecutaba. Su actitud despreocupada contradecía las cosas increíbles que hacía con sus pies. Unió el estilo improvisado del jazz dance con la técnica tradicional del claqué, creando un estilo de tap más bailado y dinámico. Según él mismo decía, cogió los pasos de los bailarines blancos y de los bailarines de color y los mezcló de tal forma que nadie pudiese distinguirlos.

Fue un habitual del Hoofers Club, el lugar de reunión de bailarines y claquetistas -profesionales y aficionados, veteranos y principiantes-, a pesar de que su primera experiencia en el club fue un tanto frustrante, cuando Eddie Rector y Dickie Wells, veteranos del club, le acusaron de dañar el suelo con los pies. Bubbles trabajó duro durante un año y, cuando volvió por el Hoofers Club, dejó a todos boquiabiertos con su forma de bailar.

Se le atribuye la invención de diversos pasos, como los trenches backwards (como una especie de cake walk pero con slides en lugar de kicks) o el double over the tops (alternando las piernas). Sobre este último paso, Toots Davis comentó al verlo bailar en el Hoofers Club: «Yo he inventado este paso [over the top] pero no sabía que se podía hacer de tantas formas diferentes».

Al mismo tiempo, era muy celoso en proteger sus creaciones. Nadie podía copiar los pasos de Bubbles porque nunca los repetía exactamente igual.

Tenía una especial consideración por su audiencia. Decía que, como en el jazz, el público ejercía una influencia crucial. Contrario al virtuosismo logrado mediante tiempos rápidos (decía: «Me ponen enfermo esos tiempos rápidos que no son más que un montón de ruido»), intentaba acomodarse al estado de ánimo del auditorio. Así, por ejemplo, consideraba que si el público está sentado y relajado, debía intentar no alterarlo, por lo que acomodaba su forma de bailar, rebajando la velocidad de sus pasos.

Tuvo una enorme influencia en otros bailarines de claqué. A principios de los años 20 fue maestro de Fred Astaire, que siempre lo consideró el mejor bailarín de claqué de su generación. En 1978, en un seminario sobre el vodevil en el Variety Arts Theatre de Los Ángeles, alguien le preguntó sobre quién era el mejor bailarín de claqué. Bubbles respondió: «Lo estás mirando». Luego añadió: «Honestamente, si tuviera que designar al mejor bailarín, sería Fred Astaire. Él podía hacer tap, tuvo un buen maestro, pero podía además hacer baile de salón, bailar en pareja… En general, es el mejor.

[Para saber más te recomiendo la lectura de Jazz Dance, de Marshall y Jean Stearns, que dedican un capítulo al bailarín.]

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