Paul Whiteman, “el Rey del Jazz”

Paul Whiteman es sin duda una de las figuras más controvertidas de la Historia del Jazz. A pesar de ser conocido en su momento como “el Rey del Jazz” y de haber cosechado más éxitos que nadie en la década de los Años 20… o precisamente por esas razones, en la actualidad su nombre todavía se omite cuando se habla de los pioneros del Jazz.

Quizás precisamente fue su enorme popularidad en todos esos años lo que le ha dejado al margen de la Historia oficial del Jazz: el revisionismo musical no solo le ha quitado el (inmerecido) título de “Rey del Jazz” sino que ha ido más allá silenciando su aportación en el desarrollo del género.

No obstante, actualmente las cosas se ven de otro modo. Una vez superado el planteamiento simplista de presentar los primeros tiempos del Jazz como una historia de innovadores negros y usurpadores blancos, es momento de recuperar la figura de este músico que, además de tener mucho éxito, fue un gran director de orquesta y desempeñó un importante papel en la evolución del jazz y de la música moderna en los años 20, así como en la construcción de ese nuevo estilo que haría furor en los años 30: el swing.

No deja de ser, sin embargo, una figura compleja. El propio Whiteman dijo que él sabía tanto sobre el Jazz auténtico como F. Scott Fitzgerald sobre la Era del Jazz, pero, en cambio, Duke Ellington declaró en su autobiografía: «Paul Whiteman fue conocido como el Rey del Jazz, y todavía nadie se ha hecho merecedor de llevar ese título con más certeza y dignidad”.

Los comienzos

Paul Samuel Whiteman nació en Denver en 1890, en el seno de una familia acomodada y “muy musical”. Su padre era supervisor de música en las escuelas públicas y su madre había sido cantante de ópera. Recibió formación musical desde pequeño. Estudió viola y con 17 años, en 1907, ya había conseguido un puesto en la Orquesta Sinfónica de Denver en la que tocó hasta que, cinco años después, decidió irse a la Costa Oeste a vivir otras experiencias musicales. En 1915 se celebró la Exposición Universal de San Francisco y Whiteman formó parte de la orquesta titular de la exposición, a la vez que tocaba en el cuarteto de cuerda Minetti.

Según él mismo cuenta en una entrevista realizada en 1926, su intención desde el comienzo de su carrera fue “orquestar el jazz”. Su primer contacto con esta música tuvo lugar durante su estancia en San Francisco. Según cuenta, poco después de oír jazz por primera vez quedó tan fascinado que se despidió de la orquesta en la que tocaba y solicitó entrar en la banda de John Tait. Al segundo día fue despedido porque, según el director, era “incapaz de jazzear”. Lejos de tirar la toalla, esto le sirvió de acicate y se propuso aprender a hacer jazz, “aunque ello le llevase un año”. Sin embargo, en consonancia con su formación clásica, más que aprender a improvisar, dirigió sus esfuerzos hacia la orquestación del jazz. Y lo consiguió, y se sentía muy orgulloso de haber sido el primero en hacer “arreglos jazzísticos” de una pieza musical.

Reclutó siete músicos como él, de sólida formación clásica, enamorados del jazz, pero rechazados de otras formaciones que ahora consideraríamos más auténticas. No obstante, tuvo la mala fortuna de que en ese momento estalló la Gran Guerra y sus planes se vieron truncados. Quiso alistarse pero no le consideraron apto por sobrepeso, a pesar de lo cual consiguió un puesto como director musical en una banda de la Marina.

Después de la Guerra dirigió diversas orquestas en hoteles de San Francisco y Los Angeles, que ya era en aquel momento el epicentro de la industria cinematográfica, entre ellas la del Hotel Alexandria, el más lujoso de Los Angeles. Su oportunidad de dar el salto a la Costa Este llegó cuando la orquesta del Alexandria fue contratada para la inauguración del Hotel Ambassador en Atlantic City, que pertenecía a la misma cadena. Allí les escuchó un directivo de la Victor Talking Machine y les ofreció un contrato de dos años para grabar con la compañía. A partir de ahí la banda se trasladó a Nueva York donde se sucedieron los contratos para actuar.

Sus primeras grabaciones ya fueron un completo éxito. En 1920 lograron colocar tres temas en las listas de éxitos: “Whispering”, “The Japanese Sandman” y “Wang Blues” (del disco que contenía las dos primeras se vendieron dos millones de copias). En 1921 ya fueron catorce temas y así sucesivamente: en toda la década entraron en las listas más de cien discos grabados por Whiteman y su orquesta, convirtíendose sin duda en la figura musical de referencia de los «Locos Años 20«.

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La orquesta de Whiteman en torno a 1921

El “Rey del Jazz”

En 1922 Paul Whiteman ya ingresaba un millón de dólares al año y, además de su orquesta, controlaba hasta veintiocho formaciones musicales distintas. Ya era conocido como “Pops”, sin duda por su enorme popularidad, y no solo en Estados Unidos. En una gira por el Reino Unido en 1923 fue recibido por miembros del gobierno y por el propio Príncipe de Gales.

A su vuelta a Nueva York recibió una recepción todavía más espectacular y en una cena en el Waldorf fue coronado (literalmente) como el “Rey del Jazz”, apodo con el que sería conocido durante el resto de su carrera.

Desde la perspectiva actual este apodo resulta paradójico e injusto, puesto que los “verdaderos músicos de jazz”, según se los considera actualmente, iban por otro lado y no cosechaban ni la mitad del éxito de Whiteman (Louis Armstrong o King Oliver no entraron en las listas de éxitos hasta 1923). Así es, actualmente se considera que gran parte de la música que hacían Paul Whiteman y su orquesta no era realmente jazz, sino música de baile sincopada que, en general, carecía del elemento de la improvisación que constituye la esencia del género.

No obstante, hay que tener en cuenta que en esos años el jazz distaba mucho de ser un género conocido por el gran público, que no era capaz de apreciar esos matices y para quienes el sweet jazz de Whiteman era mucho más fácil de escuchar que el de otras bandas más auténticas.

Por otro lado, también hay que decir que, aunque el estilo de Whiteman estaba basado más en los arreglos musicales que en la improvisación, el jazz era su principal influencia e incorporaba numerosos elementos del género en su estilo.

Además, Paul Whiteman siempre se preocupó de contar con auténticos jazzmen de calidad en las filas de su orquesta… Eso sí, no esperemos encontrar en su banda músicos afroamericanos. Incorporar músicos de color en una orquesta de blancos (o músicos blancos en una orquesta de color) habría sido un auténtico escándalo en los tiempos de la segregación.

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La orquesta de Whiteman en torno a 1924
Sus colaboradores

Con independencia de las etiquetas, la calidad musical de Paul Whiteman y su orquesta es innegable. Además de su sólida formación musical, Whiteman siempre se rodeó de los mejores compositores, arreglistas, instrumentistas y cantantes, muchos de los cuales vieron impulsada su carrera después de trabajar con el director.

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George Gershwin y Paul Whiteman

Entre los compositores el caso más paradigmático es el de George Gershwin, un joven compositor que en 1924 recibió el encargo del propio Whiteman de componer una obra que aunase la música clásica y el jazz. Gershwin, que pese a su juventud no era ningún desconocido, al principio declinó la invitación por falta de tiempo, pero no tuvo más remedio que ponerse a componer cuando vio el anuncio del concierto en el periódico, con expresa mención a que el compositor ya estaba trabajando en un “concierto de jazz”. Finalmente el encargo se materializó en Rhapsody in Blue, primera gran obra “clásica” de Gershwin. La obra fue compuesta para dos pianos y orquestada por Ferde Grofé, que era el arreglista de la banda de Whiteman (Grofé fue además un importante compositor clásico, autor de obras sinfónicas como Mississippi Suite y Grand Canyon Suite). Rhapsody in Blue fue estrenada el 12 de febrero de 1924 por la orquesta de Whiteman, con el compositor al piano. El estreno fue todo un acontecimiento. Tuvo lugar en el Aeolian Hall de Nueva York y a él asistieron importantes músicos clásicos del momento como Sergei Rachmaninoff, Igor Stravinsky, Fritz Kreisler, Leopold Stokowski y John Phillip Sousa.

En 1926, Paul Whiteman decidió reforzar el carácter jazzístico de su orquesta, que por aquel entonces tenía 16 miembros (aunque llegaba hasta los 26 añadiendo una sección de cuerda en algunas grabaciones). De esta forma, comenzó a incorporar a la orquesta más músicos de jazz. Así, en los años siguientes, pasaron por la orquesta algunos músicos fundamentales en la Historia del Jazz.

Hay que destacar al saxo Frank Trumbauer (Tram), que colaboró con Whiteman de forma discontinua entre 1927 y 1936. También al trompetista Bix Beiderbecke, que formó parte de la orquesta entre 1927 y 1929 y que aportó algunos de los mejores momentos de los discos de Whiteman (puede escuchársele en temas como “I’m Comin’ Virginia”, «Sweet Sue», «Louisiana», «China Boy» o «Sugar»). En paralelo a su colaboración con la orquesta, Bix y Tram realizaron numerosas grabaciones juntos, con pequeñas formaciones, algunas de las cuales han pasado a la Historia de la Música (por ejemplo, “Singin’ the Blues”).

También hay que destacar a la pareja formada por el guitarrista Eddie Lang, uno de los pioneros guitarristas de jazz, y el violinista Joe Venuti a quienes se escucha en muchos de los discos de Whiteman (“Happy Feet”, “After You’ve Gone”, “I’m Comin’ Virginia”). Como los dos anteriores, también realizaron numerosas grabaciones juntos, al margen de la orquesta de Whiteman.

Otro colaborador destacado de Whiteman fue el cantante Bing Crosby, al comienzo de su carrera musical, como miembro del trío The Rhythm Boys, uno de los primeros conjuntos vocales “de jazz”, que también colaboraron con Whiteman en el periodo 1926-1930.

También pasaron un tiempo en la orquesta de Whiteman Red Nichols (1927) y los hermanos Tommy y Jimmy Dorsey (1927-1929), antes de formar su propia banda.

Ya en la década de los años 30 formaron parte de la orquesta de Paul Whiteman músicos tan importantes como el trompetista Bunny Berigan (1932-1933), el vibrafonista Red Norvo (1931-1932), el trombonista Jack Teagarden (1933-1938).

De los cantantes que trabajaron con Whiteman hay que señalar a Red McKenzie (1932-1933), Johnny Mercer (1933-1935), el conjunto vocal The Modernaires (1938, antes de ser fichados por Glenn Miller) y especialmente Mildred Bailey al comienzo de su carrera (1929-1933), que puede considerarse la primera vocalista en trabajar de forma regular con una misma orquesta. Como ocurre con Bix o con el dúo Lang-Venuti, las grabaciones en las que interviene Mildred Bailey destacan entre las demás realizadas por la orquesta de Whiteman.

Algunos de los músicos citados aparecen en la película “The King of Jazz” (1930), una de las primeras películas en color (sí, ¡en color!) que recoge diversos números musicales interpretados por la orquesta de Whiteman y diversos solistas. La película es una sucesión de números musicales al estilo de un musical de Broadway, sin argumento y sin demasiada coherencia musical. No obstante, es destacable, aparte de por su valor histórico, por las intervenciones de los mencionados Eddie Lang y Joe Venuti y los Rhythm Boys. Me gustaría destacar especialmente el siguiente número, “Happy Feet”, en el que intervienen los Rhythm Boys y que hará las delicias de los amantes del charleston, pues aparece el bailarín Al Norman, conocido como “Crazy Legs” (o “Rubber Legs»), una de cuyas especialidades era un paso que me encanta, el conocido como “snake legs”:

La llegada del swing

En los años 1928-1929 Paul Whiteman estaba en la cima de su carrera. La orquesta alcanzaba los 34 miembros (en una época en que lo normal era que no pasasen de 12): 4 trompetas, 4 trombones, 6 clarinetes/saxos, 6 violines, 2 pianos, banjo, guitarra, tuba, percusión y hasta 6 vocalistas para elegir. Era considerado como el director que mejor pagaba a los miembros de su orquesta, lo que le permitía reclutar a los mejores músicos.

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La orquesta de Whiteman en torno a 1930

En 1932 grabó otra gran pieza orquestal, “The Grand Canyon Suite”, obra cumbre de Ferde Grofé, pianista y uno de los arreglistas de la orquesta desde sus inicios, y una de las obras de referencia de la música clásica americana.

No obstante, a mediados de 1930, por efecto de la depresión de 1929, se vio obligado a reducir la orquesta a 17 músicos. A partir de entonces, Paul Whiteman y su orquesta fueron perdiendo popularidad de forma paulatina. Aunque Whiteman seguía siendo una referencia en el mundo del espectáculo, los gustos musicales se inclinaban cada vez más por las bandas de ese nuevo estilo que se estaba imponiendo, llamado “swing” y protagonizado por las big bands con las que, curiosamente, nadie asociaba a la orquesta de Whiteman… Digo curiosamente porque el swing se basa en gran medida en los arreglos, que es lo que la orquesta de Whiteman (toda una big band) venía haciendo desde sus inicios. Además, el éxito del swing se debe fundamentalmente a la combinación del jazz con la música de baile, que es lo que Whiteman venía haciendo también desde siempre.

A pesar del descenso de su popularidad, Paul Whiteman seguía siendo toda una institución dentro del mundo de la música y siguió realizando numerosas actuaciones y grabaciones hasta 1942, cuando registra “Travelin’ Light” con Billie Holiday.

Su popularidad se tradujo en la participación en varias películas, haciendo de sí mismo: Thanks A Million (1935), Strike Up The Band (1940), Rhapsody In Blue (1945) and The Fabulous Dorseys (1947).

En los 40 y 50 protagonizó también diversos programas de radio (Paul Whiteman’s Radio Hall of Fame, Forever Pops, The Paul Whiteman Hour) y televisión (Paul Whiteman’s TV Teen Club, entre 1949 y 1954) y fue nombrado director musical de la cadena de radio ABC.

Aun cuando ya estaba muy apartado de la primera línea de la escena musical, en 1956 volvió a realizar grabaciones con la colaboración de algunos de los músicos de los buenos tiempos como Joe Venuti y Jack Teagarden, pero se retiró de la escena poco tiempo después y falleció en 1967 de un ataque al corazón.

Como es habitual, os dejo el enlace con la lista de reproducción que he confeccionado para la ocasión. Recoge una selección de grabaciones de Paul Whiteman con las distintas formaciones que dirigió. He procurado elegir los temas más bailables de su repertorio, especialmente aquellos que cuentan con la intervención de alguno de los grandes músicos de jazz que colaboraron con él.

https://open.spotify.com/playlist/5bXBAHgalecAfz9uA8FgGB?si=OgW5t655TG2mdbrsnn7r5A

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