¡Vuelven los (locos) Años 20!

Acabamos de comenzar los “años 20” del siglo XXI. Hace 100 años que el mundo entero celebraba el comienzo de una nueva era: los “Locos Años 20”, la “era del jazz”. Así se conoce ese periodo de la Historia que comenzó poco después del fin de la Primera Guerra Mundial y se extendió durante aproximadamente diez años, hasta la «Gran Depresión» de 1929.

Fueron diez años de relativa prosperidad y de grandes cambios en lo económico, lo social, así como en el ámbito de la cultura, el arte y la música.

Os invito a realizar un rápido viaje a esos «Años 20» de hace un siglo, lejano en el tiempo pero cercano en lo musical.

El final de la Gran Guerra supuso el comienzo de una etapa de crecimiento económico en Estados Unidos. Varios factores contribuyeron a ello. Por un lado, Estados unidos había sido el principal suministrador de armamento durante el conflicto, lo que le hizo acreedor frente a Inglaterra y otros países europeos de grandes deudas de guerra. Por otro lado, en una Europa destruida económicamente, Estados Unidos se convirtió en el principal fabricante y suministrador de todo tipo de productos. Este crecimiento económico se basó además en una profunda transformación productiva dominada por la innovación técnica y por la implantación de eficientes sistemas de producción como la cadena de montaje. Por esa época se popularizaron el automóvil, el teléfono, la radio y los electrodomésticos, accesibles por primera vez gracias a los novedosos sistemas de venta a plazos, lo que aumentó el consumo y trajo a la larga un sobreendeudamiento de la población.

En lo social la época está marcada por la primera liberación de la mujer, su paulatina incorporación al mercado de trabajo y el reconocimiento de su derecho al voto. En agosto de 1920 entró en vigor la 19ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que estipula que ni los estados de los Estados Unidos ni el gobierno federal puede denegarle a un ciudadano el derecho de voto a causa de su sexo. De esta manera se hacía efectivo el sufragio femenino en todos los estados de la Unión.

La imagen de la mujer en la sociedad empieza a cambiar y su manifestación más característica es la de la flapper, un tipo de mujer moderna, independiente, liberada sexualmente, que fuma cigarrillos, que baila el charlestón y que escucha jazz. Aquí tenéis algunas imágenes para ir haciendoos una idea:

La sociedad de la época también se vio marcada por la llamada “Ley seca”, que hacía efectiva la prohibición de venta, importación, exportación, fabricación y transporte de bebidas alcohólicas, que se había aprobado con la 18ª enmienda a la Constitución, en enero de 1919. La “Ley seca”, promovida también principalmente por organizaciones de mujeres, tenía como finalidad reducir los altos índices de violencia y criminalidad asociados al consumo abusivo de alcohol. Desgraciadamente, la prohibición no solo no redujo el nivel de criminalidad, sino que además propició el desarrollo de otro tipo de delincuencia, la del crimen organizado dedicado al tráfico de bebidas alcohólicas. Esto tuvo un efecto directo en la música, pues la venta y consumo de alcohol tenía lugar principalmente en locales clandestinos, los speakesies, que jugaron un importante papel en el impulso y desarrollo del jazz.

La era del jazz

Con razón esta década es conocida como la “era del jazz”, del “hot jazz”. Esta música alocada había nacido en Nueva Orleans a principios del siglo o incluso antes, y en los años 20 se convirtió en una de las músicas más populares.

Pero antes de meternos más en materia, te sugiero que vayas al final de esta entrada y le des al play a la lista de reproducción que he creado para la ocasión. Así podrás ponerle música a lo que vas a leer a continuación.

Ya comentamos en otra entrada de este blog cómo en 1919 comenzó el desplazamiento de los músicos de jazz hacia ciudades del Norte como Chicago y Nueva York. Es el caso de Joe “King” Oliver, de Jelly Roll Morton, de Clarence Williams o de Louis Armstrong. Estos músicos van a ser los principales protagonistas del jazz en los años 20.

Aunque las primeras grabaciones musicales que pueden calificarse como jazz datan de 1916-1917 (las de la banda de Wilbur Sweatman y las de la Original Dixieland Jass Band), los auténticos pioneros del jazz no realizaron grabaciones hasta 1921, año en el que ya estaban plenamente asentados en Chicago.

Uno de los primeros músicos de jazz de los que tenemos grabaciones es Clarence Williams, asentado en Nueva York desde 1921, donde ejercía como editor, productor musical y director de orquesta. Es autor e intérprete de algunas de las mejores composiciones de jazz de la época, como “Everybody Loves My Baby”, “I’ve Found A New Baby” o “Baby, Won’t You Please Come Home”. Si quieres saber algo más sobre este artista puedes consultar esta entrada.

También en 1921 empezó a grabar uno de los pianistas de jazz más influyentes de la década: James Price Johnson, uno de los primeros representantes del piano stride y autor de piezas tan características como “Carolina Shout” o «Charleston».

El también pianista Jelly Roll Morton, autodenominado “el inventor del jazz”, aterrizó en Chicago en 1923, y ese mismo año realizó varias grabaciones con su grupo, los New Orleans Rhythm Kings. No obstante su trayectoria artística había comenzado mucho antes. Es autor de algunos de los más famosos estándares del género, como “King Porter Stomp”, composición fechada nada menos que en 1905.

Entre estos músicos pioneros, también Joe Oliver jugó un importante papel. En su banda, la Creole Jazz Band, tocaron algunos de los mejores músicos negros del momento: Kid Ory, Johnny y Baby Dodds, Honoré Dutrey y Lil Hardin al piano. En 1923 se les incorporó un joven cornetista llamado Louis Armstrong, recién llegado de Nueva Orleans. Aunque Armstrong no estuvo ni un par de años en la banda, con ella realizó sus primeras grabaciones y siempre consideró a Joe Oliver su maestro. Entre estas grabaciones tempranas, la del tema “Canal Street Blues” alcanzó las primeras posiciones de las listas de éxitos. A este músico pionero le dedicamos otra publicación en este blog.

Joe-King-Oliver

La Creole Jazz Band de Joe Oliver en 1921, con Lil Hardin en el centro.

En 1924, Louis Armstrong era el solista más creativo de la banda de Oliver. Ese año se casó con la pianista del grupo, Lil Hardin, que lo animó a abandonar el conjunto para alcanzar mayores metas artísticas. Al poco se marchó a Nueva York, donde su fama llegó a oídos de otro director de orquesta afroamericano, Fletcher Henderson, quien le ofreció un puesto en su banda. Henderson es otro músico fundamental de la década. Es conocido como el “arquitecto del swing” pues sería el encargado de establecer las bases del jazz que caracterizaría la década siguiente: el swing. Ya en los años 20 combinaba perfectamente el carácter improvisado del hot jazz con los arreglos orquestales propios del swing, como se observa, por ejemplo, en “Sugar Foot Stomp” (1925) o en “The Stampede” (1926). Más sobre Fletcher Henderson aquí.

Tras su paso por la orquesta de Henderson, Louis Armstrong realizó una serie de grabaciones míticas, al frente de los llamados Hot Five y Hot Seven. En estas bandas se integraron músicos conocidos del trompetista como Kid Ory (trombón), Johnny Dodds (clarinete), Johnny St. Cyr (guitarra, banjo), Lil Hardin Armstrong (piano) y Baby Dodds (batería). Estos registros se consideran “la Biblia del Jazz”, pues sientan las bases de este género musical hasta la llegada del be bop. En ellos se fijan las versiones “canónicas” de estándares del jazz como “Dippermouth Blues”, “Heebie Jeebies”, “Muskrat Ramble” o “West End Blues”.

Louis-Armstrong-Hot-Seven

Louis Armstrong y sus Hot Seven.

También estuvo en contacto con Henderson un joven pianista que en 1923 formó y dirigió su propia banda: Fats Waller and his Buddies. No obstante, Waller no conoció sus primeros éxitos hasta 1929 con los temas “Handful of keys” y “Ain’t Misbehavin’”.

Otro artista que comenzó su carrera en los años 20 en Nueva York fue Duke Ellington. Sus primeras grabaciones son de 1924, pero no adquiriría cierto protagonismo hasta 1927 cuando su banda se convirtió en la orquesta titular del Cotton Club -abierto en 1920-, después de que Joe Oliver rechazara la propuesta. Las transmisiones radiofónicas semanales desde el Cotton Club hicieron que en poco tiempo Ellington y su banda fueran conocidos por el gran público. Ese mismo año 1927 tuvo un éxito sin precedentes con el tema «Creole Love Call”, cantado por Adelaide Hall, y al año siguiente repitió con “Black & Tan Fantasy”.

Pero el jazz no solo se tocaba en Nueva Orleans, Chicago y Nueva York. Así, por ejemplo, en Kansas City se practicaba un tipo de jazz con rasgos propios que sería conocido precisamente como «estilo Kansas City». El principal exponente de esta escuela en los años 20 fue Bennie Moten, que en 1927 ya dirigía una auténtica big band por la que pasarían músicos fundamentales del la historia del jazz como «Hot Lips» Page, Ben Webster, Lester Young o quien le sucedería al frente de la banda: Count Basie.

Además, en esos años 20 también destacaron y cosecharon cierto éxito comercial algunas cantantes de blues que serían determinantes en la definición del género, como Bessie Smith, Mamie Smith, Ma Rainey y Ethel Waters.

Sin embargo, a pesar del indiscutible origen negro del jazz, las orquestas más exitosas de los años 20 eran blancas y solían hacer un tipo de jazz más ligero y digerible por un público no acostumbrado a las armonías y ritmos trepidantes del “jazz verdadero”. Entre ellas, destacaban la Original Dixieland Jass Band, los New Orleans Rhythm Kings y las orquestas de Ted Lewis, de Isham Jones, de Jean Goldkette (la Victor Recording Orchestra y los McKinney’s Cotton Pickers), la orquesta de Guy Lombardo (los Royal Canadians) y, la más popular de todas, la orquesta de Paul Whiteman (curiosamente conocido en la época como el “Rey del Jazz”). Estas eran más orquestas de baile que bandas de jazz, pero pese a su orientación comercial, no carecían de nivel y fueron cantera de destacados músicos de jazz como Bix Beiderbecke, Jimmy y Tommy Dorsey, Bunny Berigan, Jack Teagarden, Frankie Trumbauer, Joe Venuti, Eddie Lang y los cantantes Mildred Bailey y Bing Crosby. De Paul Whiteman hablo más extensamente en esta otra entrada.

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La orquesta de Paul Whiteman en 1924.

No obstante, dentro de los músicos blancos, algunos merecen una especial atención, como el mencionado trompetista Bix Beiderbecke, uno de los solistas más influyentes de los años 20, que murió prematuramente antes de cumplir los 30 años (imprescindibles sus grabaciones de «Singin’ the Blues» y «I’m Coming, Virginia» de 1927).

Bix Beiderbecke tuvo una gran influencia en toda una generación de trompetistas, entre ellos otro músico blanco: Red Nichols, que llegó a ser considerado en la época como mejor trompetista que el propio Beiderbecke ¡y que Louis Armstrong! Lo cierto es que se trata de uno de los pioneros del jazz en el área de Nueva York, que realizó grabaciones desde 1921, al frente de orquestas con distintos nombres: Red Nichols and His Five Pennies, the Louisiana Rhythm Kings y the Charleston Chasers… bandas por las que pasaron unos jovencísimos Jimmy Dorsey, Jack Teagarden, Benny Goodman o Glenn Miller.

Hay que destacar también las grabaciones pioneras de los New Orleans Rhythm Kings (inicialmente bajo el nombre de Friars Society Orchestra), una banda de músicos blancos agrupados en torno a Elmer Schoebel y Leon Roppolo, similar a la Original Dixieland Jass Band, pero con un sonido más cercano a las bandas afroamericanas citadas.

También jugó un importante papel otro director de orquesta, Ben Pollack, apodado el “padre del jazz”, que en 1926 organiza en Chicago su primera banda, The Californians, por la que también pasaron músicos tan destacados como Benny Goodman y Glenn Miller.

Pero no todo es jazz

Así es. De hecho, los primeros puestos de las listas de éxitos de estos años están copados por artistas que no han pasado a la historia como los mejores representantes del jazz de la época.

Hay que tener en cuenta que para el gran público, el jazz era un música bastante reciente, no muy bien entendida y además propia principalmente de la población negra. Esto hacía que el público mayoritario blanco, el que más discos compraba, se inclinase más bien por un tipo de música más ligero y comercial, protagonizado normalmente por cantantes blancos y orquestas de músicos blancos. Es el caso de cantantes como Al Jolson, Eddie Cantor, Marion Harris, Nora Bayes, Gene Austin, Sophie Tucker y Ruth Etting, así como de las citadas orquestas de Paul Whiteman, sin duda el que mayor éxito cosechó, Ted Lewis, e Isham Jones, y de la orquesta de Ben Selvin, que ostenta el record de ser quien más discos grabó en toda la década bajo distintos nombres.

Si repasamos las listas de éxito de estos años podemos comprobar como la orquesta de Paul Whiteman es la mejor representada, con temas como “Whispering”, “Wang Wang Blues”, “Make Believe” o “Somebody Loves Me”. El vocalista de mayor éxito en los primeros años de la década es Al Jolson, quien en 1927 protagonizaría El Cantor de Jazz, la primera película sonora de la historia. Entre las cantantes femeninas destaca Marion Harris, con canciones como “St. Louis Blues”, “Sweet Mama”, “It Had to Be You” o “Tea For Two”.

La exportación del jazz a Europa

Los años 20 fueron también el periodo en el que el jazz cruzó el Atlántico y llegó a Europa. Primero fue la Original Dixieland Jass Band, que realizó una gira por el Reino Unido en 1919 donde se presentaron como “los inventores del jazz”, llegando a tocar ante el mismo rey Jorge V en el Palacio de Buckingham.

Poco después Sidney Bechet también salió de gira por Europa con la Southern Syncopated Orchestra, dirigida por Will Marion Cook. La acogida en el continente fue tan entusiasta que no regresó hasta 1922.

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Sam Wooding.

Unos años después regresó a Europa, en este caso a París, como miembro de la orquesta de la Revue Négre, que tenía como protagonista a la cantante, bailarina y coreógrafa Josephine Baker, «La Venus de Ébano». La bailarina prácticamente se estableció en París donde disfrutó de mayor reconocimiento y respeto del que le profesaban en Estados Unidos.

Los principales centros jazzísticos de la época fueron Londres, París y Berlín, pero el jazz también llegó a España muy pronto. Ya a finales de 1919 tuvieron lugar las primeras actuaciones calificadas como jazz en Madrid y Barcelona. En 1925 esta música experimentó una mayor difusión gracias a la llegada de las revistas negras procedentes de París y a la visita de las auténticas formaciones de jazz, como la orquesta de Sam Wooding, que tocó en Barcelona y Madrid, en 1926.

Los bailes de los años 20

El jazz fue desde sus inicios una música de baile y en esos años 20 fueron varios los bailes de moda.

El primero que se nos viene a la mente es el charlestón, una variedad del fox-trot que se hizo popular a partir de una canción con el mismo nombre que formaba parte del musical Runnin’ Wild (1923). El origen de este baile es incierto aunque se le relaciona con danzas practicadas por la población afroamericana de algunos puertos del sur, entre ellos el de Charleston (Carolina del Sur), a principios de siglo.

El charlestón hizo furor en Estados Unidos y en todo Occidente hasta el final de la década, y sigue siendo conocido actualmente. Como sabemos, se puede bailar solo o en pareja y una forma evolucionada del mismo se siguió bailando en los años 30 y 40.

Para saber más sobre el charlestón pincha aquí.

Otro de los bailes relacionados con el jazz es el black bottom. Aunque se comenzó a practicar en la década anterior, se hizo popular entre la población blanca tras su inclusión en el musical The George White Scandal of 1926, interpretado por la cantante y bailarina Ann Pennington, así como a partir del tema “Black Bottom Stomp” (1925), de Jelly Roll Morton.

Aparte de estos bailes más asociados con el jazz, por supuesto que se bailaban con profusión otros bailes menos alocados, como el propio fox-trot y el quick-step, y a lo largo de la década comenzaron a ponerse de moda ciertos bailes de origen latino, como el tango.

Los años 20 fueron además testigo de la apertura de algunos clubes que jugarían un papel fundamental en el desarrollo del jazz, el swing y de los bailes asociados a estas músicas, como el mencionado Cotton Club (en 1920), Small Paradise (en 1925) y el Savoy Ballroom (en 1926).

Precisamente, en torno al Savoy Ballroom se creó un baile conocido por todos nosotros, aun cien años después: el lindy hop. Surgió como una evolución del charlestón, al que se incorporaron elementos de otros bailes como el citado black bottom, el cakewalk y el Texas tommy, estos últimos bailes populares de la década anterior.

Esta amalgama de estilos fue bautizada como «lindy hop» en 1927, durante un concurso de baile celebrado en el Savoy Ballroom, por asociación entre los saltos (hop) que realizan los bailarines y el salto que había realizado el aviador Charles Lindbergh (Lindbergh>Lindy) ese mismo año, cruzando el océano Atlántico de costa a costa.

Como siempre, para finalizar, os dejo el enlace a una lista de reproducción donde he recogido una selección de grabaciones de los años 20. Principalmente se trata de temas de jazz, aunque también he recogido algunos de los principales éxitos no jazzísticos de la década. Espero que la disfrutéis.

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