Hepcaps, hipsters y pollos-swing

¿Cuando oyes «hípster» te imaginas a un tío con barba, con camisa de cuadros y montado en bicicleta? ¿Sabías que ya había hipsters en los años 40?

En los años 30 y 40, se utilizaba el apelativo hepcat (literalmente “gato en la onda”) para definir a aquella persona que estaba “a la moda”, “a la última” en cuanto a tendencias de moda y musicales se refiere. Al poco tiempo, el término hep evolucionó hacia hip, con el mismo significado (en la onda)… y de ahí hípster.

Etimológicamente, tanto hep como hip pueden derivar de “hipi”, una palabra que en lengua wólof (Senegal, Gambia) quiere decir “para ver”. Este término, al parecer, se usaba por los miembros de la comunidad afroamericana para describir a cualquiera que conociera sobre una cultura emergente, negra por lo común, lo cual incluía saber de jazz.

Hepcats vs hepsters

Tanto los músicos de jazz como sus seguidores fueron conocidos como hepcats en los años 30. Supongo que de ahí que la zona del mítico Savoy en la que bailaban los mejores bailarines se llamase “The Cat’s Corner”. Allí hacían sus acrobacias Frankie Manning, Norma Miller y otros bailarines virtuosos.

En 1939, el término hepster se utiliza como título del Hepster’s Dictionary, de Cab Calloway, que define hepcat como un individuo que conoce todas las respuestas y comprende el jive (el argot de Harlem).

http://www.openculture.com/2015/01/cab-calloways-hepster-dictionary.html

Calloway-Hepster02

Calloway utilizó también el témino hep en varias canciones como en «Are you hep to the jive?», «Hep cat’s love song» o “(Hep Hep) The Jumpin’ Jive” (con espectacular actuación de los Nicholas Brothers).

Hipsters

Según la Wikipedia, hípster es el término usado en la década de 1940 para referirse a los aficionados al jazz, moderno en particular, popular a principios de esa década. El hípster adoptó el estilo de vida del músico de jazz, incluyendo algo o todo de lo siguiente: manera de vestir, actitud relajada, humor sarcástico, pobreza autoimpuesta, y relajados códigos sexuales. Los primeros hípsters eran generalmente jóvenes blancos adoptando muchas de las formas de los de raza urbanos de su tiempo, pero hípsters posteriores emulaban a los anteriores sin conocer, a menudo, los orígenes de esta cultura.

Por esos años, jóvenes blancos comenzaron a frecuentar comunidades afroamericanas por su música y baile. El clarinetista Artie Shaw describió a Bing Crosby como «el primer hip blanco nacido en los Estados Unidos».

Pero el hípster más famoso de la época fue, sin duda, el también blanco Harry «The Hipster» Gibson (1915-1991), un extravagante pianista, cantante y compositor de los años 30 y 40.

Comenzó tocando en bandas de Dixieland en Harlem y fue descubierto por Fats Waller en 1939. Hasta 1945 tocó en diversos clubes jazz de Manhattan en la Calle 52. Mientras trabajaba en los clubes nocturnos, por la mañana asistía a clase en la Juilliard Graduate School, una de las más prestigiosas escuelas de música clásica.

Era conocido por componer canciones poco comunes, un tanto adelantadas a su tiempo, así como por su peculiar y salvaje forma de cantar y su técnica al piano poca ortodoxa. Se le considera un precursor de la era del rock’n’roll. Como ejemplos de su estilo peculiar pueden citarse «Handsome Harry the Hipster», «Riot in Boogie», «Barrelhouse Boogie», y «The Baby and the Pup» (curiosamente gran parte de sus grabaciones de los años 40 no aparecen en Spotify).

El propio Gibson reivindicaba haber sido el inventor del término hípster entre 1939 y 1945. Lo que sí que es cierto es que en la cubierta interior de su álbum Boogie Woogie In Blue (1944) publicó un glosario titulado «For Characters Who Don’t Dig Jive Talk», en el que define hípster como la persona a la que le gusta el hot jazz.

hipster

Posteriormente, tanto hepcats como hipsters pasaron a la historia, hasta que ya en el siglo XXI se recupera el apelativo hípster. Paul Douglas Lopes indica que, cuando los hípsters se volvieron mayores, inventaron el entonces peyorativo hippy para referirse a los jóvenes hipsters, el joven afluente de la generación baby boomer (Rise of a Jazz Art World, 2002).

Pollos del swing

En España no hay noticia de que se usasen los términos hepcats o hípsters en los años 30 y 40. Lo que sí que se utilizó fue la expresión “pollo-swing” o «pollo del swing» para referirse al estereotipo de joven aficionado a la música swing (así como «topolino», para referirse a su equivalente femenino).

Según García Martínez, el pollo swing vestía “sombrero de fieltro, lentes a lo Benny Goodmann, reloj pan de Castilla, pañuelo sobresaliendo del bolsillo superior de la americana, corbata a franjas, suéter color verde aceituna, pantalón gris y zapatos con suela de corcho” (citado en Ignacio Faulín Hidalgo: ¡¡Bienvenido Mr. USA!!).

Según otra descripción: “En el Amaya [famosa sala de baile de Barcelona] era donde se congregaban los ‘pollo swing’: pelo abundante y untuoso, chaqueta de hilo, camisa de cuello largo, corbata a rayas, pantalón por encima del tobillo, zapatos de suela de corcho… Y del brazo su chica swing: falda acampanada justo por debajo de la rodilla y zapatos modelo topolino, con suela en plataforma de una sola pieza, de entre uno y dos centímetros de grosor en la puntera y 8 ó 9 en el extremo del talón” (Jordi Pujol Baulenas: El Jazz en Barcelona 1920-1965).

Sobre el Amaya y «los gitanos del swing» ver esta otra entrada de este mismo blog.

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